viernes, 12 de diciembre de 2014

 Entrevista del mes de Diciembre en Diario Crítico.

http://andalucia.diariocritico.com/entrevistas/jose-iglesias-blandon/445445

"De mano de la belleza del arte siempre vienen bondad y verdad"

Por José Iglesias 02/12/2014 18:01:43


Santiago Lusardi es un artista vitalmente comprometido con el desarrollo social a través de la música. Este director de Orquesta y Coro argentino, estudioso de las corrientes filosóficas de Oriente, lleva sus acordes y conocimientos por las zonas más desfavorecidas de Sudamérica y Asia, región, esta última, donde ha impulsado la que será primera diplomatura en Música Occidental de todo el subcontinente indio. Y entretanto extrae tiempo para atreverse con una obra cumbre de la música clásica, Un Réquiem Alemán, de Brahms, que dirigirá este jueves 4 de diciembre, a las 20:30 horas, en la iglesia sevillana de San Alberto (C/Estrella, 4).

¿Es el lenguaje musical tan absoluto como se piensa?
Hay un gran debate acerca de la música como lenguaje universal. Se la ha llamado de muchos modos. Los musicólogos y artistas no se ponen de acuerdo en base a este punto. A partir de mi experiencia en distintas culturas me he dado cuenta de que así como el aire y los distintos elementos vibran con la música, los seres humanos vibramos con ella también pero en un sentido más profundo, no física sino espiritual, cultural y emocionalmente. Algunas escuelas intentan comprender la música desde lo racional, aunque yo creo que hay algo mucho más arcaico en ella, y es esa realidad arcaica la que le da el título de lenguaje universal. Un lenguaje que va más allá del significado de sus signos.


Eres un activo instructor musical de niños y jóvenes que habitan en zonas socialmente desfavorecidas como San José de Chiquitos (Bolivia), Cuzco (Perú) o Panjim (India). Arte, herramienta para la vida...
La experiencia en estos programas de educación musical surgió a partir de mi participación en el llamado Sistema Venezolano, hace ya unos diez años. Viví por más de tres años en la Amazonia de Bolivia, trabajando con niños de herencia indígena; luego también en Venezuela, Perú y, en los últimos tres años, en la India. Este programa tiene por bandera posibilitar el acceso de niños de familias con carencias al arte. Creemos que facilitándoles el acceso a la belleza del arte, ellos serán capaces de comprender la belleza del mundo. De la mano de la belleza siempre vienen la bondad y la verdad. Por lo que creo que educar en el arte es dar al ser humano la llave para acceder a un mundo más bueno, justo y auténtico. Actualmente la coordinación de estos proyectos la realizo desde la dirección del Grupo de Cooperación de la Universidad de Sevilla "Desarrollo social a través de la música" (http://socialmusicalproject.blogspot.in), que funciona por el apoyo de la Oficina de Cooperación de la Universidad y gracias a la colaboración de distintos voluntarios. Tenemos como lema la siguiente frase: ¿Qué sucede cuando un niño pobre se adentra en el mundo del arte? Nace un mundo en el que su pobreza material comienza a ser vencida por la riqueza inmaterial que el arte hace brotar en su corazón humano.
 
Herramienta vital para terceros, pero también para usted, pues tengo entendido que su reciente estancia en la India, dada su marcada riqueza cultural, ha sido todo un favorable reto... 
Viajé por primera vez a la India hace unos años para profundizar en mis estudios de meditación y filosofía oriental. Un año después estaba comenzando mi trabajo como catedrático en la Universidad de Goa. Fue para mí una gran oportunidad tomar este puesto y comenzar con el proyecto de la cátedra de Western Music. A su vez, tuve la oportunidad de fundar el primer coro universitario de la India, una orquesta de cámara y el proyecto de lo que será la primera diplomatura en Música Occidental (Diploma in Western Music) de todo el subcontinente indio. La fascinante cultura india, con sus mil matices y su complejo entramado, resulta desafiante y enriquecedora. Poder trabajar allí es sin duda una de las experiencias más interesantes que he tenido en mi carrera.
 
A veces, por los acontecimientos, cuesta creer que a estas altura la música (o el arte, en general) pueda cambiar el mundo...
Nuestra cultura pareciera estar inundada de expresiones artísticas y sin embargo la experiencia que día a día tenemos suele ser algo superflua. Creo que como sociedad deberíamos profundizar en la experiencia de la contemplación artística puesto que el arte es una vía de acercamiento a la verdad en el Hombre. En el arte el Hombre se dice a sí mismo. Si aprendiéramos a contemplar profundamente ese decirse, podríamos construir una sociedad y una cultura más sanas y más justas.
 
Hace unos meses dirigiste en Sevilla, quizá, la obra sacra musical más imponente, Pasión según San Mateo, de J. Sebastian Bach. Palabras mayores...
Dirigir la Pasión según San Mateo fue un sueño desde que comencé a estudiar música cuando tenia diez años. Siendo una obra tan monumental, uno siente admiración, pero sobre todo un gran respeto. Cuando con el Coro de Cámara de Sevilla decidimos montar este repertorio, lo hicimos luego de experimentar durante cuatro años la interpretación de diversas cantatas y motetes de Bach; de alguna forma nos preparábamos consciente e inconscientemente para llegar a la interpretación de la Pasión según San Mateo. La complejidad de la obra surge, ante todo, de su rica organización: doble coro, doble orquesta y más de seis solistas, además de su duración, cerca de tres horas. Pero quizás ésta no sea su dificultad más desafiante, sino la profunda densidad del discurso musical que Bach logró en esta obra, el peso semántico de cada pasaje y su riqueza armónico-contrapuntística que de la mano de cautivantes melodías llevan a esta obra a la cúspide de la creación artístico musical de occidente. En la Pasión según San Mateo, texto y música, fieles al relato evangélico (elevada creación poética), se unen en ella de manera profunda y conmovedora.
 
Y ahora te atreves, en la propia capital hispalense, con una obra culmen de la música clásica, Un Réquiem Alemán, de Johannes Brahms...
Un Réquiem Alemán es una obra de alta complejidad técnica tanto para el coro como para los instrumentistas. Y precisamente su riqueza consiste en esa dificultad de sus armonías y la innegable belleza de sus líneas melódicas. Ante todo, Brahms quiso expresar en esta obra el espíritu de compasión y la bienaventuranza que existe en el hecho de morir. Contrario a la tradición dramática de los réquiems, Brahms quiere en su obra consolarnos y abrir un luminoso sendero hacia la muerte. El réquiem termina con las inquietantes palabras "Selig sind die Toten" ("Bienaventurados los que mueren"), que manifiestan el pensamiento del compositor y esta audaz concepción de la muerte.